A menudo solemos confundir lo complicado con lo complejo, y no olvidemos que resolver tareas complicadas de forma complicada es más bien fácil, lo difícil es hacer sencillas las cosas complicadas y encontrar soluciones sencillas a problemas complejos, lo que requiere cierta ingeniosidad. Esta es la tarea de la terapia breve.

En general, se tiene la idea de que un tratamiento psicológico es más bien largo y hay que dejar claro que muchas veces es así y no puede ser de otra manera. Aún así no es la única y por esta razón mucha gente demora acudir a un profesional para tratar un problema que quiere resolver. La terapia breve centra la atención en solucionar un problema concreto y determinado poniendo atención especial a cual es el círculo vicioso que mantiene ese problema, para poder intervenir y hacer los cambios deseados.

Aparentemente, la metodología de la terapia breve es sencilla, sin embargo, para que sea efectiva, requiere mucha destreza. En primer lugar, se define e identifica el problema que la persona quiere tratar únicamente, sin necesidad de profundizar en sus causas ni en otros problemas, aunque es necesario tener en cuenta que no en todos los casos puede seguirse esta línea, pues se requerirían otras estrategias.

El principio general en el que se basa esta psicoterapia es que las soluciones que la persona ha intentado para resolver su problema, lejos de resolverlo, lo mantienen y es por eso que el tratamiento se centra en lo que se está haciendo y sus consecuencias, para así interrumpir su dinámica, ya que los problemas persisten mientras se mantenga la misma conducta.

Una de las peculiaridades de la terapia breve se basa precisamente en la genialidad y la creatividad del terapeuta, que trata de provocar cambios beneficiosos aunque paradójicamente y aparentemente la solución parezca ilógica. Es algo así como intentar engañar a la mente que nos pone trampas y juega con nosotros.

Muchos de los problemas surgen de dificultades en las relaciones entre persona, en magnificar un problema, negarlo o buscar soluciones de forma utópica. También son generadores de problemas las crisis vitales, como transiciones en la vida (nacimiento de hijos, muerte de seres queridos, emparejamiento o separación..) y cualquier dificultad provocada por enfermedad, accidente, pérdida.

A veces el sentido común falla a la hora de manejar nuestros problemas, e incluso ayudan a mantenerlos e incrementarlos, siendo necesario incorporar otras estratagemas con técnicas más inusuales si queremos provocar cambios.

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