El miedo a la soledad

El miedo a la soledad

Uno de los lamentos habituales cuando se produce una ruptura sentimental es el miedo a quedarse solo o sola. Generalmente, es la persona que ha sido abandonada o a la que se le ha impuesto la ruptura la que hace explicito ese temor. El hecho de que nada más vaya a cambiar porque su familia, sus amigos (los suyos, los de toda la vida), sus hijos o sus compañeros de trabajo sigan estando dónde están, no minimiza el miedo a la soledad.

De la misma forma, cuando hay  que expresar una queja, presentar un proyecto o defender una idea, el “quedarse solo” ante aquellos que deben responder, evaluar o dar soluciones convierte el previo a la acción en un mar de dudas y de indecisión. La exposición pública en soledad, para un porcentaje elevado de personas, es un obstáculo que muchas veces acaba por desalentar la acción y llevarla al abandono.

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Miedo social

Miedo social

Se siente vergüenza, inseguridad al hablar con gente desconocida, cuando se está rodeado de gente la mayor parte del tiempo, pavor a hablar en público.

La ansiedad social consiste en un miedo interno a exponerse a situaciones sociales, a actuar delante de otras personas, sobre todo desconocidas, a la evaluación o escrutinio de los demás, a mostrarse ansioso, a verse actuando de forma humillante o vergonzosa, lo que  lleva a evitar situaciones sociales o públicas  e interfiere en la vida, provocando un malestar significativo.

Las situaciones sociales pueden producir ansiedad interna e incluso ataques de pánico. Entre las situaciones temidas se encuentran hablar o intervenir en grupos formales e informales, incorporarse a conversaciones, terminar conversaciones o actividades ya comenzadas, conocer gente nueva, llamar por teléfono o asistir a fiestas.

Expresar desacuerdo, hacer una reclamación o dirigirse a personas de autoridad crean una gran ansiedad. La sensación de sentirse observado crea pavor. Leer más