Cómo nos afecta tener una autoestima baja. Confluir Psicólogía & Coaching

Una clásica definición es la que dice que la autoestima es el valor, la consideración y el afecto que cada persona siente respecto a si misma. ¿Qué influencia tiene esto en nuestro día a día? Podemos ver, fácilmente, que tiene una gran influencia.

Cuando la autoestima está en el nivel adecuado, nos percibimos de una manera realista, nos aceptamos, sin que ello impida que queramos mejorar, y nos sentimos personas valiosas dignas de ser queridas y apreciadas por otros. Esto hace que tendamos a valorar nuestro tiempo, nuestro espacio y nuestra capacidad para pensar y para tomar decisiones.

Las personas con una baja autoestima tienden a pensar que no son merecedoras de consideración, por lo que se sienten incómodas con los reconocimientos y halagos, le quitan importancia a lo que hacen, por meritorio que sea, e incluso, pueden sentir rechazo hacia las muestras de afecto.

La autoestima baja influye en las relaciones con los demás y con nosotros mismos. El sentimiento de culpa es algo habitual. La tendencia a generalizar y considerar que todo se hace mal lleva a distorsionar el pensamiento, hasta el punto de pensar que todo lo malo y lo negativo que sucede alrededor tiene que ver con el propio comportamiento.

La inseguridad, la duda permanente sobre si lo realizado está bien o mal, decantándose, por lo general, por la respuesta negativa, hace que la persona con baja autoestima se esfuerce hasta lo indecible por complacer, por no molestar o por cubrir las necesidades del otro olvidando las propias.

Las personas con baja autoestima tienden a establecer relaciones de dependencia, tanto si estas relaciones son con una pareja o con amigos y familiares. La necesidad de sentirse valorados es constante pero cuando esa valoración positiva se recibe se rechaza por sentirse inadecuados o con falta de méritos. Las relaciones de pareja suelen acarrear un gran sufrimiento porque su percepción de no merecer nada mejor hace que se unan a personas inadecuadas que contribuyen a mantener su bajo nivel de autoestima, reforzando su idea de poco valor personal.

En resumen, es necesario un nivel adecuado de autoestima para el equilibrio mental y emocional, para mantener relaciones sanas con los demás, con nosotros mismos y con el ambiente que nos rodea, y para poder ser felices y disfrutar de la vida.

Carmen Ariza, Psicóloga en Santiago de Compostela | Confluir Psicología & Coaching

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