La manipulación. Confluir Psicología & Coaching. Psicólogos en Santiago
Foto: Enrique Sánchez Sostre

Si alguien intenta usarte para lograr sus objetivos intentando manejarte como a un objeto sin tener en cuenta ni tus deseos ni tu dignidad, estás ante un manipulador. Buscará estrategias para tocar tus puntos débiles con el fin de que cedas, intentará que te sientas culpable por no atender sus necesidades, que por supuesto no expresará abiertamente, encontrará formas sutiles de hacerte ver que no haces lo suficiente, jugará sucio, buscará la manera de ser el centro de atención hasta el punto de que si le muestras disgusto te llamará egoísta.

Afectará el clima emocional, desde luego no se responsabilizará de su comportamiento y siempre se tratará de lo que todo el mundo le ha hecho. Si permaneces mucho tiempo a su lado te olvidarás de que tienes necesidades y pensarás que no tienes el mismo derecho a satisfacerlas que él. La igualdad no es compatible con la manipulación y detrás de ella está la intención de buscar el poder y de controlar, porque tu libertad le produce inseguridad.

Todos hemos sido manipulados alguna vez y ninguno hemos podido escapar a los mensajes de los medios de comunicación que tienen como fin que nos convirtamos en clientes de un mercado. Hasta cierto punto esto siempre puede ser legítimo si no provoca cambios en nuestros valores o manipula nuestras emociones.

Otra modalidad es la manipulación ideológica, que mediante una demagogia estudiada y estratégica modela el pensamiento de las personas y los pueblos para adquirir el dominio.

La única defensa posible ante la manipulación inevitable es estar alerta, aprender a escuchar nuestras emociones negativas y cultivar el pensamiento propio.

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